Hay días que se sienten distintos.
Días donde el corazón late más fuerte y donde la gente de CAFIVER demuestra quién es, dentro y fuera de la cancha.
Porque en esta empresa, el trabajo y el deporte comparten algo en común: el orgullo de pertenecer a una familia que jala junta.
Un torneo que une a todas las áreas
En CAFIVER, no importa el área, el turno o la función.
En el torneo de fútbol todos se reúnen bajo un mismo color: el orgullo de ser CAFIVER.
Cada equipo, cada grito desde la banca, cada jugada, escribe una nueva página en la historia de la empresa. Una historia que no solo se cuenta con producción y resultados… sino con esfuerzo, compañerismo y amistad.
El espíritu CAFIVER en cada jugada
Lo que sucede en la cancha es un reflejo de lo que se vive día a día en la empresa: disciplina, pasión y entrega.
Cada pase demuestra confianza.
Cada carrera refleja compromiso.
Cada gol celebra la fuerza de un equipo que trabaja —y juega— con el alma.
En cada jugada aparece lo mejor de nosotros.
El mismo espíritu con el que construimos CAFIVER todos los días.
Hoy todos ganamos
El torneo puede tener un marcador, pero en CAFIVER el triunfo se mide de otra manera:
- Ganamos unión.
- Ganamos orgullo.
- Ganamos historias que se quedan en el corazón.
Porque cuando una empresa impulsa la convivencia y celebra a su gente, el resultado siempre es positivo: equipos más fuertes, relaciones más sólidas y un sentido de pertenencia que motiva a todos.
Lo bueno se juega juntos
En CAFIVER, la grandeza no solo está en lo que producen, sino en cómo se unen para celebrar, aprender y crecer.
Porque en CAFIVER lo bueno lo hacemos juntos.
Y hoy, lo jugamos con el alma.
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