¿Sabías que un solo árbol puede dar oxígeno a más de cuatro personas cada día? Ahora imagina lo que significa plantar más de dos mil en el corazón de nuestras montañas. Eso fue lo que logramos en Ixtac gracias al esfuerzo de quienes creen que lo bueno crece cuando se comparte.
En la última jornada de reforestación del 2025, 44 compañeras y compañeros de Cafiver de distintas áreas —desde producción y almacenes hasta oficinas administrativas— unieron fuerzas con un mismo propósito: sembrar vida. Subimos a 2,800 metros de altura con la meta de plantar 2,000 pinos de tipo Oyamel, pero el compromiso y la disciplina hicieron que superáramos el objetivo con 2,400 árboles sembrados.
Más que una cifra, este logro representa la unión de una comunidad que trabaja hombro a hombro, aprendiendo técnicas de plantación para asegurar que cada árbol crezca fuerte y saludable. Como lo expresó una de las participantes: “Más que sembrar árboles, sembramos esperanza; regresamos a la naturaleza algo que le hemos quitado por mucho tiempo”.
Cada árbol sembrado es una promesa de aire limpio, de suelos fértiles y de montañas que seguirán protegiendo a Córdoba por generaciones. Y cada sonrisa compartida durante la jornada recuerda que cuando nos unimos, lo imposible se hace alcanzable.
Estas acciones son un ejemplo de lo que significa jalar juntos por Ixtac: cuidar nuestro entorno, fortalecer lazos comunitarios y dejar huella positiva en la ciudad que amamos.
Plantar un árbol es sembrar futuro. En Ixtac lo sabemos y seguimos demostrando que, entre todos y todas, podemos construir un mañana más verde.
¿Y tú, qué historia positiva de Ixtac conoces? Cuéntala en los comentarios y hagamos que se escuche lo bueno.
Comparte esta nota y sumemos más manos a favor de nuestra naturaleza. Porque lo bueno lo hacemos todos.
